Los tres cerditos y Bruce Springsteen: una boda de ensueño con imanes personalizados.

/ dolors


Cuando era jovencita imaginaba que la vida sería un cuento de hadas en el que de camino a la casita de mi abuelita me encontraría un sapo al que besaría y se convertiría en un príncipe azul, casi turquesa. Dejaría atrás mi vida en el bosque, plantaría a los siete enanitos y pondría en alquiler mi seta gigante de tres habitaciones, luz natural y muy bien comunicada. Nos escaparíamos a Hawái montados en su unicornio blanco y nos pasaríamos el día desnudos en la playa, bebiendo batidos de coco mientras disfrutamos de increíbles puestas de sol. Después, una vez instalados en nuestro piso en Manhattan, mientras desayunamos diamantes con cereales, mi Romeo se declararía y cantaríamos canciones de Abba descalzos por el parque. Sería una boda en la Toscana, en una villa preciosa, llena de antiguas obras de arte y un jardín enorme que da a un viñedo decorado con pequeñas bombillas que parecen luciérnagas. Una mesa en el porche, con flores, quesos y vinos. Nuestros amigos del bosque de toda la vida, los suegros del palacio real, mis amigas de sexo en Nueva York, los tres cerditos y Bruce Springsteen versionando grandes éxitos de la canción ligera italiana.


Por suerte, jamás se cumplieron estos sueños. Sí, besé al sapo, pero más que un príncipe resultó ser un lobo. Me quedé a vivir en mi seta, empecé a trabajar como directora en una galería de arte del bosque. Conocí a mucha gente interesante y disfrutaba a tope de cada proyecto. Una noche, en una presentación, se me acercó un diseñador, no paramos de reír. Nos enamoramos. Compartimos seta y un día decidimos casarnos. Diseñamos nuestra propia boda, siendo fieles a nuestro estilo. No teníamos mucho dinero, pero con un poco de creatividad las cosas sencillas resultaron grandes ideas. Personalizamos imanes para la nevera y los enviamos a nuestros familiares y amigos. Nuestros nombres, la fecha del enlace y la foto del árbol donde celebraríamos nuestra boda. El gran día fue genial, muy emotivo, lleno de anécdotas divertidas y de detalles originales. Pero lo mejor de todo es que nadie faltó al enlace, todos se acordaban porque cada día veían nuestra invitación en su nevera.

Este es un micro cuento sobre una boda de ensueño. La tuya va a ser mucho mejor. Personaliza cada detalle a tu gusto y disfruta de cada momento al máximo. Crea imanes para tu boda, porque más que una invitación serán el mejor recuerdo. Los puedes hacer como quieras, tienes miles de formas, tamaños y acabados diferentes. Diseñarlos es muy fácil, usa nuestro atelier para subir tus fotos, dibujos y añade el mensaje que quieras. El resultado perfecto, tal y como siempre habías soñado.


Por cierto, falta el final: ...blablabla ¡y fueron perdices y comieron felices! Colorín, colorado, este micro cuento se ha acabado ;)


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