Dando la chapa: Robert Johnson y su pacto con el diablo | Camaloon

medium_awesome_ui20130222-12369-9sifml

El diseño de Issac Jadraque nos trae hoy una curiosa historia. Una leyenda urbana que habla de como un chico que jamás tuvo un gran talento musical, pasó de la noche a la mañana a convertirse en el llamado 'Rey del Blues' o incluso 'Abuelo del Rock 'n Roll'.

Robert Johnson nació en Mississippi (EEUU) en 1911. Nieto de esclavos y criado por su madre y un hombre del que no supo hasta pasados bastantes años que no era su verdadero padre. Desde pequeño mostró su interés por la música. Principalmente el arpa, la armónica y más tarde la guitarra. Su técnica sin embargo era bastante mediocre.

Dejó los estudios muy pronto y se casó con su embarazada novia Virginia Travis, de 16 años, la cual murió poco después, durante el parto, junto al bebé. A partir de entonces, la vida de Robert da un vuelco y se entrega al blues, comienza a tocar y tocar, a seguir en sus viajes a grandes autores del género. Pero al no conseguir triunfar, volvió a su ciudad natal, donde se casó con una viuda adinerada y tuvo un hijo.

[caption id="attachment_1193" align="aligncenter" width="550"]robert_johnson Una de las pocas fotos en que aparece Robert Johnson.[/caption]

Es entonces cuando comienza la leyenda. Robert empieza a tocar repentinamente con una maestría y virtuosismo que hace comentar a las grandes figuras de la época que debe tratarse de un pacto con el diablo.

Se dice que en el cruce de la actual autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Missisipi), se reunió con el demonio a medianoche y le entregó su alma a cambio de ser el mejor compositor de blues de la historia.

A partir de entonces grababa sus discos tocando sólo, con su guitarra Gibson medio rota y contra la pared. Nunca estaba mucho tiempo en un mismo sitio, viaja constantemente. La gente acudía en masa a verle tocar alimentados por el morbo, en conciertos en los que cantaba sin apenas luz, para que así nadie pudiera verle puntear la guitarra...

Varios de sus temas podrían hacer referencia a aquel encuentro, como su famoso 'Crossroads', o 'Me and the devil blues'.

Desgraciadamente, su pasión por las mujeres acabó provocando su muerte, envenenado al beber whisky de un marido celoso, propietario de un bar donde Robert tocaba aquella noche. También se dice que murió de sífilis. O de neumonía.

Con una vida muy poco documentada que hace preguntarse dónde empieza la realidad y dónde el mito, lo cierto es que Robert Johnson es hoy considerado el mejor bluesman de la historia y uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos.

comments powered by Disqus